Godello en Lágrimas de los bancales de Olivedo

Nace del empeño de la familia Sampayolo de recuperar una de las zonas más impresionantes para viñedo de Valdeorras, la zona de olivedo en PETÍN, donde solo hay sol, pizarra, tranquilidad, godello y cactus.

Entre 2009 y 2011 y por el empeño, constancia y tenacidad de mi primo José Rodríguez, (pito na rua e Rua nas Pontes), se rehabilitó una de las zonas con mejores características para el cultico del viñedo. Con una altitud media de unos 453 metros el suelos que con los que se hicieron esos bancales está compuesto en su mayoría por restos graníticos y pizarra.
El drenaje del agua propio de este tipo de suelos y la distribución en bancales dotan al viñedo de escasa humedad y permite de forma natural controlar los excesos de producción si los hubiese, logrando con ello una óptima maduración del fruto.
Un pequeño Arroyo discurre entre las sinuosas montañas dotando a la zona de frescura. Sin duda una de las mejores zonas para el cultivo de esta variedad en toda Galicia

¿Porque Godello en Lágrimas de los bancales de Olivedo?(Por Cecilia Fernández)

Desde que tenemos en nuestro poder una botella de Godello en Lágrimas de Los Bancales de Olivedo, sabemos que disfrutaremos de la finura y elegancia de este vino, con una presentación muy cuidada y especial.
Es adulador y conquistador desde la historia de su origen en viña, ya que procede de un viñedo plantado en bancales sobre un terreno pizarroso en un paraje de extraordinaria belleza donde su clima seco es especial para conseguir racimos organolépticamente supremos. Tal es así que en la zona es habitual ver plantas de cactus y otras magnoliopsidas más propias de climas desérticos.
Ausencia de herbecidas y glifosatos en todo su cultivo y fruto recogido a mano en cestas de unos 20 kilos a finales principios de septiembre.
En fase visual, Amarillo intenso con notas doradas,
Al inicio en nariz, te envuelve una sensación cremosa, con notas de panadería, que nos integran en las sensaciones de la madera. También aparecen notas de fruta de hueso madura, incluso orejones, refrescadas con notas cítricas.
A medida que se va abriendo el vino, aparecen unas sutiles notas de flores blancas, elegantes.
En boca tiene entrada cálida, y muy cremosa por la untuosidad que aportan las lías, y la crianza en madera.
El vino en boca te envuelve con la frescura, y elegancia de la variedad, acabando con ese gusto amargo, típico de la godello, y que hace que se mantenga muy largo.
El retrogusto, aparecen incluso notas balsámicas de la madera.
Un vino elegante, y complejo, sutil en los matices.
Recomendado para acompañar pescados y arroces, pero con la estructura suficiente para consumir con carnes suaves.

Por Cecilia Fernández, enóloga y consultora de amplia experiencia internacional. Ha trabajado durante años en el equipo técnico de Rafael Palacios o Paul Hobbs entre otros, y desde hace años colabora con bodegas Sampayolo mimando nuestros vinos.